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Plazas del Gobierno a la venta, la «cuota» es de Q5 mil.

Para poder optar a una plaza en el Gobierno, una mujer denunció que le exigieron Q5 mil de «cuota». La estructura utilizó datos personales para contactarla. La entidad, incluso hasta la Comisión contra la Corrupción dicen que denunciaron ante el MP por estas estafas.

Sandra* es una mujer de 38 años. Los recortes de personal que provocó el confinamiento para contener la propagación del Covid-19 la dejaron sin trabajo. Pese a ser profesional universitaria, no ha logrado reubicarse en ningún lugar.

Ha buscado en diferentes puestos de la iniciativa privada, pero su condición de mujer y su edad le han restado oportunidades. Desesperada por las cuentas por pagar y por los compromisos con su familia, optó por ingresar su hoja de vida al Sistema Integrado de Administración de Recursos Humanos (SIARH) del Gobierno. Jamás imaginó que se toparía con un posible fraude.

Plazas a la venta: «Primer contacto»
Luego de casi una semana de haber enviado su Curriculum Vitae recibió un correo electrónico en el que se leía: «Primer Contacto». Era una cuenta de Gmail, lo cual llamó su atención, pero con curiosidad lo abrió para ver qué contenía, podría ser la respuesta a sus súplicas.

Y en efecto. El mail enviado a nombre de Luis Andrés Morales Valle era una posible oferta de trabajo. El hombre se identificó como Analista Profesional de Contrataciones de la Secretaría General de la Presidencia (SGP).

En el cuerpo del correo le indicaba que había recibido su currículum por medio de una persona a la que llamó Jorge Alberto Paiz Turcios, supuesto Asistente Profesional II de Recursos Humanos de la Oficina Nacional de Servicio Civil (Onsec).

Le explicaba que su currículum fue rechazado en el proceso de postulación que se llevaba en el SIARH, pero que al ver sus cualidades pensaron que sería un buen elemento para «desarrollar proyectos que se llevan a cabo dentro del Ejecutivo». Y le indicó que si estaba interesada respondiera ese correo electrónico.

Aunque estaba ilusionada, fue prudente y antes de responder, investigó si en verdad existía el nombre de Luis Andrés Morales Valle dentro del Gobierno. Su sorpresa fue que sí aparecía en las planillas de la SGP y con el puesto que él le había indicado.

Plazas a la venta: La respuesta
Seguía con dudas, sentía que había algo raro en todo, más porque no le escribió desde su correo institucional, pero su necesidad de un trabajo pudo más y respondió que sí quería continuar con el proceso.

Durante dos días esperó con ansias una respuesta que no llegaba. Revisaba su mail a cada cierto tiempo para ver si había llegado algo.

Fue hasta el tercer día cuando encontró una repuesta. Sus ojos se iluminaron y más cuando leyó que ya le pedían cartas de recomendación, solvencia fiscal, RTU actualizado y hasta le indicaban que tendría una entrevista de trabajo donde podría solicitar la Oferta de Servicios.

No pudo contener su alegría cuando leyó que el puesto sería en planilla (011) y le ofrecían un salario de casi de 11 mil quetzales (Q10,960). Hasta le incluyeron el Código de Plaza (8769) como Profesional Especializado II.

Todo iba muy bien. Hasta pensó en qué ropa se pondría para ir a la entrevista, pero algo le decía que no bajara la guardia.

Plazas a la venta: La cuota
El correo aún no terminaba y Sandra continuó leyendo y no podía creer lo que venía después.

«Las condiciones son las siguientes. Favor leer detenidamente», decía resaltado con negrillas. «Como le comenté anteriormente la plaza tiene un valor económico el cual es equivalente a un salario nominal en este caso el valor total es de Q5 mil, el cual se proporciona en una única ocasión», indicaba el mail.

Incluso, le escribieron que «comprendían que el costo puede ser elevado para ser desembolsado en su totalidad», así que un supuesto jefe le había dado la instrucción de que se cobrara en dos pagos. El primero sería de Q2,500 «como anticipo para asegurar la adjudicación de la plaza y agilizar el trámite de las firmas y documentación».

«En cuanto a la segunda parte se le solicitará luego de haber tomado posesión y haber recibido su primer salario acumulativo de mes y medio», todo ello «para seguridad suya de que obtendrá la plaza y (seguridad) nuestra de que cumplirá con la segunda parte», leyó.

Sandra no lo podía creer. Leyó el mensaje hasta tres veces, pensaba que sus ojos le estaban jugando una broma. «¿Pagar por una plaza para tener trabajo?», se cuestionaba.

Incluso, consultó con algunos amigos quienes le dijeron que seguramente se trataba de una estafa. Pero, ¿cómo obtuvieron sus datos si se supone que sólo los tenía el SIARH? Es decir, no es que su mail fuera público o que todo mundo supiera que estaba buscando trabajo.

Rechazada
Luego de recibir la denuncia, se escribió al correo electrónico de donde se originaron los mensajes. Se indicó que una persona lo había proporcionado porque se llevaba varios meses buscando un empleo y se apiadó de su condición.

La respuesta fue tajante. Le interesaba saber «quién exactamente brindó el contacto, ya que no le había sido proporcionado a cualquier persona». Se explicó que había sido una persona que conocía la situación por la que estaba pasando y quiso ayudar.

Pero insistió en preguntar por el contacto y después de desacreditar el currículum enviado la persona identificada como Luis Andrés Morales Valle aseguró que «tenía instrucciones» qué seguir y «una de ellas es que ese correo sólo puede proporcionarse a personas que son enviadas de otra institución», pues «no pasa por dominio público».

Niega vínculo
Morales Valle negó su participación en el posible fraude. No se mostró sorprendido, pues dijo que otras cuatro personas, presuntamente afectadas, lo habían contactado.

«Ya he escuchado lo mismo que usted me está transmitiendo, dicen que yo estoy ofreciendo varias plazas en el Estado a cambio de Q5 mil y que me comunico con varias personas a través de correos electrónicos», manifestó.

Según el Analista de Contrataciones, comunicó esta situación a sus superiores, se está utilizando una dirección de correo electrónico similar al suyo, pero con el dominio de Gmail que «no es institucional».

«Es una modalidad que se está llevando a cabo por distintas personas que están tratando de estafar a varia gente, para mala suerte muchas han depositado el dinero, pensando que sí les van a dar una plaza. Imagino que es una estructura que usa nuestros correos», detalló Morales Valle.

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